miércoles 7 de noviembre de 2007

Exclusivo: SEBUP te cuenta el regreso de Soda Stereo

Diez años después, las luces se encienden y la voz de Gustavo Cerati vuelve a oírse en la vastedad del Monumental: "Che, ¿como carajo era que se hacía el Do?", pregunta el guitarrista y cantante. Zeta Bosio, vestido con una remera de Totus Toss, se encoge de hombros. Charly Alberti, como en los ’80, sigue desconociendo el significado de la palabra "acorde". Todos temen por la continuidad del concierto, hasta que llega una respuesta: "El dedito acá, el otro en la del medio y en la de más arriba, el del anillo", grita desde la valla el guitarrista de Gardelitos, quien estaba presente en el estadio por haber reventado un puesto de Ticketek tres meses antes, obteniendo un botín de 635 pesos, dos talonarios de entradas para este recital y cuatro plateas para High School Musical On Ice en la Rural. Y entonces sí, una versión cuatro veces más lenta de ese prodigio de poesía y vuelo lírico influenciado por Antonin Artaud llamado "Mi novia tiene bíceps" da por comenzada la velada.

Mientras, los tres miembros pobres de Mole reparten entre la multitud folletos con un logo similar al de Me verás volver que dicen Por favor, volvé a vernos, anunciando las cinco fechas que ya tienen programadas para febrero de 2008 en un pool y bar de San Telmo, compartiendo cartel con el tributista a Sabina Atilio Amir y uno que salió segundo en un concurso de chistes de Tinelli en el ’94. La lista de temas sigue su curso sin grandes incidencias, hasta que en un intermezzo Charly deja caer accidentalmente su implante capilar sobre un redoblante, y Gustavo y Zeta lo interpretan como la señal para volver a tocar. Entre el apuro y la confusión, el bajista arremete con "Zoom", el baterista con "Pic nic en el 4º B" y el guitarrista y cantante con "Gasolina" de Daddy Yankee. Tras 28 minutos de caótica zapada atonal, logran ponerse de acuerdo e interpretan otra vez "Mi novia tiene bíceps", pero más lenta.

A la hora de concierto tiene lugar un nuevo hecho destacable: Cerati ubica a Deborah de Corral entre la concurrencia e interrumpe la tercera versión de "Mi novia tiene bíceps" de la noche (todavía más lenta que la anterior) para decir "uh, mirá quién está ahí… que bien que la chupaba esta mina, por Dió", tras lo cual se desata una descomunal guerra de fajos de billetes en pleno escenario con Charly Alberti, mientras Zeta aprovecha para acercarse a Deborah y preguntarle qué tienen los otros dos que no tenga él. En pocos minutos, gracias a la oportuna intervención de Tweety González, todo vuelve a la normalidad.

Mientras Chayanne, Martha Argerich y el Mono de Kapanga suben a tocar "Hombre al agua", Cerati sufre una repentina recaída en su flebitis y se le revienta una várice, debiendo abandonar raudamente el escenario. En ese momento, un joven fan intenta traspasar la valla y perece ante una ráfaga de disparos de Uzi emitidos por el escuadrón de guardaespaldas de Roberto Costa. Cuatro temas después, el trío ofrece la enésima versión de "Mi novia tiene bíceps", que dura más o menos lo que le lleva a Gabriela Michetti correr una maratón en camino de ripio. En tanto, durante "Persiana americana" Zeta deja su puesto para ir a echar un pis y nadie lo nota.

Transcurridas cuatro horas y media de recital, el grupo se prepara para la última canción. "¿Quieren una más? ¿Quieren escuchar ‘Nada personal’?", pregunta Cerati, y la multitud se despierta para bramar una respuesta afirmativa. No obstante, Costa hace un gesto desde el costado del escenario, y los tres dicen al unísono "sí Roberto, perdón, nos vamos" y abandonan la escena. Entonces las luces se apagan y el concierto de regreso de Soda Stereo, sin más, entra en la inmortalidad como Evita en el ‘52.


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